Del guión a la película:
El sistema de trabajo de Hawks ha sido siempre firmemente concreto. Empieza por el deseo de contar una historia. Sus materias primas son no sólo la historia y sus personajes, sino también los actores. Se modifican los diálogos y las situaciones durante el rodaje a medida que la personalidad del actor se funde con la del personaje que representa. Así, la importancia de un film de Hawks no se debe a algo que pueda estar escrito en un papel antes de la filmación. El crédito final de las películas que produce y dirige generalmente invierte el orden usual de los términos, y dice: “Dirigido y producido por Howard Hawks”; a veces, incluso el “dirigido” está escrito en letras mayores. Es una detalle sin importancia en sí mismo, pero indica donde reside para Hawks la creación real de la película: Ni en la preparación del guión (como para Hitchcock, si hemos de creerle cuando insiste en que para él la película se termina antes de empezar el rodaje, cuando el guión técnico ya se ha completado), ni en el montaje (como para Welles), sino en esa colaboración con los actores y la cámara que constituye la puesta en escena, un arte concreto y práctico. Su actitud hacia los actores es opuesta a la de Joseph von Sternberg. Es bien sabido que Sternberg utiliza a sus actores como marionetas. Hawks los utiliza como a seres humanos y trabaja con ellos en una colaboración creativa. Se empieza a comprender la naturaleza de su arte cuando se descubre en qué medida es importante para el éxito de una de sus películas la relación que mantiene con sus estrellas.
Howard Hawks, Robin Wood
El arte de Hawks, como lo describe Robin Wood, depende de la colaboración activa con los actores, del momento mismo del rodaje. Esto se siente, aunque no nos demos cuenta, mientras vemos las películas, mientras nos lo pasamos bien. Es, en realidad, la razón por la que nos lo pasamos bien. Pero resulta que podemos tener un atisbo de ese trabajo haciéndose si, después de haber visto o vuelto a ver la película, leemos, por ejemplo, el inicio y el final del guión de rodaje y así descubrimos todo lo que cambia del texto a la película, gestos, imágenes, frases que desaparecen o se transforman, frases que eran dichas en presencia de un personaje y ahora lo son en presencia de otro, cómo la vitalidad de la película está hecha de miles de pequeñas modificaciones, de piezas que de pronto encuentran el lugar en el que se vuelven inevitables.
Por dar un ejemplo concreto. En la escena final, según el guión, Cary Grant sube a lo alto del andamio de su dinosaurio por despecho de su ruptura con su prometida. Luego Katharine Hepburn irrumpe y, según el guión, Grant siente la tentación de bajar hasta ella pero al mismo tiempo tiene miedo. En la película, en cambio, él apenas reacciona a la ruptura con su prometida, no dice ni una palabra para justificarse o retenerla y el gesto de subir a lo alto del andamio es un gesto de pánico ante la llegada de Hepburn. Por una parte esto tiene sentido, pues a estas alturas lo que puede hacerle reaccionar es Hepburn y no su prometida, y por otra parte reservando la subida al andamio para la entrada de Hepburn ya no es necesario sobreactuar una mezcla de miedo y tentación, sino que es el gesto el que lo cuenta. Aunque todo esto es intentar dar razones para lo que, en el momento mismo, les debió de parecer, ante todo, que funcionaba.
El guión completo de Bringing Up Baby se puede consulta aquí:
https://www.dailyscript.com/scripts/BringingUpBabyScript.pdf
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