martes, 6 de abril de 2021

Paul Sanchez est revenu! (programa 3: Vamos a contar mentiras)

¿Cuál fue el primer deseo, el primer impulso: el lugar, la peli de policías, el serial killer?

Es Yves Thomas quien me aportó la idea de la película, diciéndome que tenía una idea de película barata que me iría bien -mis propias ideas para películas suelen ser demasiado caras. Estaba lo de la gran roca porque sabe que adoro los westerns y estaban los policías -porque fantaseo con los uniformes. Me pilló. Fuimos a la roca (en Roquebrune) y, efectivamente, es un lugar extraordinario para hacer una especie de retrato de un microcosmos francés de provincias. Para responder más directamente a la pregunta, la idea de fondo era ¿por qué a veces leemos un suceso con avidez? ¿Cómo  un pequeño lío entre un periodista y una comisaría se puede convertir en una auténtica tragedia?

(...)

Hay un tono cómico que viene en gran parte de los actores, de su interpretación.

Sí, es la idea de no hacer un cine naturalista; hacer una verdadera tragedia pero con personajes que actúan un poco como moscas que se dan cabezazos contra el cristal. Todos los actores vienen del teatro, el lado cómico es algo muy preciso. En la secuencia en la que se habla de Johnny Depp, al principio, Marion, al hablar con el comandante, que es su maestro, su gurú,quiere gustarle. Se siente tan sola, con su tortuga. La escena no es realista pero estamos plenamente en la realidad del deseo de los dos. Él quiere ser Maquiavelo, ella quiere vivir una gran investigación, pero está sola en una pequeña comisaría a la que la gente viene por asuntos pequeños.

(...)

Hay una mezcla estimulante entre un cine muy francés (se reconocen los lugares, las tiendas, la ropa) pero también muy americano, la roca recuerda al western, la policía y el asesino hacen pensar en el cine de género. 

Sí, pero al mismo tiempo en la roca, con el director de fotografía, tuvimos mucho cuidado de no filmarlo como en una película americana. Era muy importante. No quería hacer un western pobretón de segunda. El western viene por la presencia del hombre, de la naturaleza, de los uniformes, de los fusiles, pero en la imagen lo que filmamos realmente es Francia. Los personajes quieren vivir algo intenso. (...) Todos aspiran a algo grande. Sus destinos son pequeños, pero son destinos.


Sí, todos sueñan con un destino más grande y la película, muy francesa, está marcada por el cine americano. 

Sí, hacer una película francesa “bigger than life”. Es algo que tiene que ver con la ingenuidad y la creencia. Yo creo en la fuerza de las historias. Me gusta en el cine no saber qué va a pasar. A menudo se ve muy bien lo que va a pasar y entonces una se interesa por la manera en la que va a pasar. A mí me gusta que me sorprendan un poco. Trabajar esto era importante, por ejemplo en el montaje. A veces nos gustaría demorarnos un poco, hacer un plano bonito, pero hay que acoger inmediatamente algo ajeno. No ser complaciente con la imagen. Hay que estar siempre en situaciones hiper concretas y no demorarse. Al principio, el personaje de Sanchez es como una figura y, poco a poco, se convierte en un tipo peculiar -come raviolis de lata, está un poco al límite en su huida. Improvisa. Y al mismo tiempo le guía una necesidad muy íntima y fuerte de decir las cosas que le pesan. No se siente bien. Es su lado trágico. 


Playlistsociety, entrevista realizada por Quentin Mével, junio de 2018


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